JUEGOS
DE AZAR,
COEFICIENTES
Y PROBABILIDADES DE GANAR
En este mundo tratamos de obtener muchas cosas. Algunos buscan un
coche, otros una casa, otros una hermosa esposa y otros una casa de verano. De
la misma manera, algunos pueden soñar despiertos acerca de ganar un evento deportivo,
un campeonato mundial o triunfar como actores o cantores. Hay además muchas otras cosas acerca de las cuales la
gente sueña y espera obtener. A veces el deseo se hace realidad, otras veces
no.
Muchos tienen su esperanza en
los juegos de azar. Nos referimos aquí a juegos de apuestas con partidos de
fútbol, sorteos, loterías u otros tipos de apuestas. Muchos estudian detalles
del trasfondo de los juegos durante varias horas buscando información sobre los
jugadores, o información sobre jugadas y combinaciones anteriores. Pueden
elaborar métodos, examinar coeficientes y considerar las posibilidades –todo
para ganar tanto como se pueda con la menor apuesta posible.
Sin embargo, un tema del que
no se habla lo suficiente es la vida eterna y Jesús. Si hay vida después de
esta vida, y si las palabras de Jesús acerca de su persona y la vida eterna son
verdad, ¡qué necios somos si no invertimos también en ello, especialmente si la
probabilidades son mucho mayores que en varios juegos de azar! Las posibilidades
de que ganemos la lotería u otros juegos similares son menos de una en un
millón, y a pesar de eso la gente intenta ganar. Pero, la posibilidad de
pasar nuestra vida eterna en el
infierno –o condenación- ¿no es mucho mayor? ¿No será posible que los siguientes
textos digan la verdad? ¿Qué tan en serio los tomamos? Si la posibilidad de que
sean ciertos es de solo el 20 % tienen más chances que sacar un seis con un
dado en el primer tiro:

- (Mt 6:19-21) No os hagáis tesoros en la
tierra, donde la polilla y el orín
corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el
orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde esté vuestro tesoro,
allí estará también vuestro corazón.
- (Ap 21:1-8) 1
Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera
tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la
nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa
ataviada para su marido.
3 Y oí una gran voz del cielo que
decía: He aquí el tabernáculo de Dios
con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios
mismo estará con ellos como su Dios.
4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá
muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas
pasaron.
5 Y el que estaba sentado en el
trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son
fieles y verdaderas.
6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el
fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la
vida.
7 El que venciere heredará todas las
cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
8 Pero los cobardes e incrédulos,
los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y
todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre,
que es la muerte segunda.
PROBABILIDADES
Cuando la gente apuesta, ya sea en deporte, lotería, cartas, carreras,
etc., tienen un objetivo: tratan de adivinar el resultado posible o futuro.
Puede suceder que analicen muchos resultados diferentes, de modo que puedan
considerar todas las posibilidades y ganar más dinero.
En lo que respecta a la vida
espiritual y a la eternidad, el resultado final también es importante. Si
nuestra alma es eterna y valiosa (o como dijera Jesús: ¿de qué le vale al hombre si gana todo el mundo y pierde su alma?
Mt.16:26), es bueno que todo el mundo también cuide de ella, y no solo de cosas
terrenales, especialmente si el resultado final es vida eterna en el cielo,
donde ya no habrá deficiencias ni sufrimientos.
Así, si crees que los textos
bíblicos previos y crees que lo que dicen es algo posible, no vale la pena que
seas un espectador. Tú puedes ser salvo e ir al cielo. Puedes ganar un premio
mejor que el que podrías ganar con cualquier juego terrenal. Los siguientes
puntos son importantes en este tema:
1. Vuélvete a Jesucristo y entrégale tu vida a Él.
El primer paso para ser salvo es, naturalmente, volverse a Jesucristo.
Puedes decirle que eres un pecador que necesita salvación y que quieres que el
plan de Dios se realice en tu vida. Primero, no es necesario que trates de ser
mejor, tan solo ve a Él tal como eres, con todas tus faltas. Según la Biblia
sólo hay vida eterna en Jesús y por eso tenemos que volvernos a Él para poder
recibirla:
- (Jn 5:40) Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.
- (Jn 6:68,69) Le
respondió Simón Pedro: Señor, ¿a
quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
69 Y nosotros hemos creído y
conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
- (Jn 10:9) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo…
2. Recibe
El segundo paso es simplemente recibir. Tal como la vida eterna puede
ser recibida como un regalo por medio del hijo de Dios, Jesús, tú debes
recibirlo a Él en tu vida (en otras palabras, simplemente puedes decir: “Señor
Jesús, ven a mi vida”). De acuerdo con la Biblia, Él ya está parado ante la
puerta de nuestro corazón y espera la oportunidad para venir a nuestras vidas:
- (Ap 3:20) He aquí,
yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a
él, y cenaré con él, y él conmigo.
Si haces esto, entonces –de acuerdo con las Escrituras- eres un hijo de
Dios y tienes vida eterna. Tienes la vida eterna, no importa cómo te sientas
ahora. No fundamente tu seguridad de salvación en tus siempre cambiantes
emociones, sino confía en las palabras de la Biblia y en Cristo Jesús, tal como
el ancla de un barco nunca es lanzada dentro del barco, sino siempre hacia
afuera.
- (Jn 1:12) Mas a todos los que le
recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos
de Dios.
- (1 Jn 5:11-13) Y este es el testimonio: que Dios
nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
12 El que tiene al Hijo, tiene
la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
13 Estas cosas os he escrito a
vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis
vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
ORACIÓN DE SALVACIÓN:
Señor Jesús, vengo a ti. Te confieso que he pecado contra ti y no he
vivido de acuerdo a tu voluntad. Pero quiero apartarme de mis pecados y
seguirte a ti de todo mi corazón. También creo que mis pecados han sido pagados
con tu sacrificio y que he recibido vida eterna por medio tuyo. Te agradezco
por la salvación que me has dado. Amén.