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Reencarnación







Echa mano de la vida eterna
(1 Ti 6:12)
















Jesús es el camino, y la verdad, y la vida (Jn 14:6)






 

CAPÍTULO 1 -

¿Reencarnamos una y otra vez?

 

 

 

En lo que concierne a la doctrina de la reencarnación, podemos encontrar muchas inconsistencias lógicas y puntos cuestionables en ella. Lo mismo puede aplicarse a la investigación que ha sido hecha sobre la reencarnación mediante el uso de hipnosis y reportes espontáneos. Estudiaremos esto a la luz de los siguientes ejemplos:

 

¿Por qué no recordamos? La primera y ciertamente la más justificada pregunta concerniente a nuestras vidas pasadas es, “¿por qué normalmente no recordamos nada sobre ellas?” Si realmente tenemos detrás de nosotros una cadena de vidas pasadas, ¿no sería lógico que pudiésemos recordar muchos detalles de esas vidas pasadas, como la familia, escuelas, residencias, trabajos y vejez? ¿Por qué no recordamos esas cosas de nuestras vidas anteriores, aún cuando podemos recordar cientos, incluso miles de eventos de esta vida? Por ende, ¿no es esto una clara evidencia de que esas vidas anteriores nunca existieron, porque de otra manera ciertamente las recordaríamos?

   Si eres un miembro del movimiento Nueva Era y crees en la reencarnación, podrías preguntarte por qué no recuerdas nada de esas vidas anteriores. Toma en consideración también que muchos defensores de la reencarnación niegan la posibilidad de que podríamos recordar esas vidas previas. Incluso H.B. Blavatsky, la fundadora de la sociedad teosófica, quien quizás más que cualquier otro dio a conocer la reencarnación en los países occidentales en los años 1800, se sorprendió de que no podía recordar:

 

Quizás podamos decir que en la vida de una persona mortal no hay tal sufrimiento del alma y del cuerpo que no sea el fruto o la consecuencia de cierto pecado que fuera cometido en formas de existencia anteriores. Pero por el otro lado, su vida actual no incluye ni una memoria de aquellas. (1)

 

Crecimiento demográfico. El segundo problema que enfrentamos es el crecimiento demográfico. Si existe la reencarnación y uno siempre obtiene moksha y vive en un círculo, el número de personas sobre la tierra debería bajar –o por lo menos no debería aumentar. En otras palabras, ahora debería haber menos gente sobre la tierra que antes.

   ¿Por qué la situación es justo lo contrario? Mientras la población debería estar decreciendo continuamente porque la gente abandona el círculo, en lugar de ello crece todo el tiempo, de modo que ahora somos como 10 veces más habitantes sobre la tierra que los que había hace 500 años atrás, y 30 veces más que 2,000 años atrás. Precisamente, en estos momentos hay más gente sobre la tierra que nunca antes y su número se ha incrementado a lo largo de los siglos.

   De hecho, no necesitaríamos ir hacia atrás más que algunas décadas – basando los cálculos sobre el actual crecimiento demográfico –antes de llegar al punto cero donde no habría ningún habitante. (Compare Génesis 1:28, “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra...”).

   El crecimiento poblacional es un verdadero problema desde el punto de vista de la reencarnación – especialmente si algunas almas se liberan del círculo. Esto no respalda la reencarnación, sino que la contradice.

 

Reencarnaciones orientales y occidentales. Una característica de la visión oriental es que un ser humano puede convertirse en animal o incluso en una planta, mientras que en los países occidentales se supone que los seres humanos siguen siendo seres humanos. La visión más antigua y más original de Asia incluye todas las formas de vida; es por eso que se le llama la transmigración de las almas. Por ejemplo, Olavi Vuori (pág. 82, Hyvät henget ja pahat) brinda esta descripción de la religión popular China:

 

La religión popular china incluye una visión sobre la reencarnación. Después de haber pasado por todos los tribunales, el alma reencarnará en este mundo. La forma en la cual reencarnará la persona  depende de la vida previa de ella. Los que hubieron tratado mal a los animales domésticos nacerán como animales domésticos. Por esta razón los chinos religiosos no matan animales. Ya Laotsé aconsejó: “Sed amables con los animales, pueden ser vuestros ancestros.”

 

Podemos preguntarnos ¿por qué los creyentes occidentales no han puesto mucho énfasis en este aspecto? Muy raramente – o nunca - hemos oído de alguien que haya sido un pez o una bacteria en su vida anterior; ¿y quién recordaría tal forma de vida previa como un animal? Otra cuestión que parece obvia es: si vivimos como bacterias e incluso como árboles en nuestras vidas anteriores, ¿entonces qué aprendemos? Por cierto, las bacterias y árboles no tienen entendimiento. Muchas personas creen que han sido reyes u otras personas notables, pero en estudios sobre la reencarnación generalmente no oímos que alguien haya sido un animal en su vida previa –ese tipo de historias falta completamente.

   Justificadamente podemos preguntarnos por qué existe una diferencia tan grande entre el punto de vista occidental y el oriental. ¿No es eso otra prueba de que la gente no sabe nada concreto? Sus ideas están basadas en creencias que son difíciles o imposibles de probar como ciertas.

 

Intervalo entre reencarnaciones. Otra contradicción con la reencarnación son los diferentes intervalos entre reencarnaciones, el tiempo que se pasa en el otro mundo. Las opiniones varían enormemente, dependiendo de la cultura y la sociedad. Los siguientes ejemplos ilustran estas diferencias:

 

- En la comunidad de Druus en el Medio Oriente, la gente cree en la reencarnación directa: no hay intervalo.

- En el movimiento Rosa Cruz se espera que la reencarnación se produzca cada 144 años.

- En la antroposofía se cree que la reencarnación  cada 800 años.

- Investigadores de la reencarnación estiman que el intervalo usualmente es de 5 a 60 años.

 

Así, una buena pregunta es: ¿Cuál de estas creencias es correcta? ¿Ninguna de ellas? ¿No prueban estas contradicciones que esa gente no tiene información real sobre esto, y que es algo que depende de las creencias falsas de cada uno? Quizás estos intervalos y vidas anteriores jamás existieron.

   Otro problema más serio es que si hemos estado en el otro mundo decenas o cientos de años y muchas veces, ¿por qué no tenemos ningún recuerdo de ello? ¿Por qué estamos tan ajenos a estos intervalos en el mundo espiritual como lo estamos con respecto a nuestras vidas anteriores? Algunos explican esta ausencia de memoria diciendo que nuestra memoria podría haber sido extirpada. Pero si se nos quitó nuestra memoria, ¿cómo podemos probar que sucedió la reencarnación? Si no recordamos nada de nuestras vidas anteriores y de los intervalos entre ellas, la evidencia a favor de la reencarnación es demasiado insuficiente.

 

Conexión con el más allá y reencarnación. Es típico que muchos miembros del movimiento Nueva Era que creen en la reencarnación también crean que reciben mensajes de los espíritus de los muertos. Realmente creen que pueden conectarse con los muertos, aunque crean que existe la reencarnación. Pueden organizar sesiones espiritistas especiales en las que creen recibir mensajes de personas que ya están en el más allá. Por ejemplo, uno de los médiums más conocidos, el difunto Leslie Flint, estableció contacto con personas como Marilyn Monroe, Valentino, la reina Victoria, Mahatma Gandhi, Shakespeare, Chopin y otras personas famosas.

   Lo que muchos miembros del movimiento Nueva Era no toman en cuenta es cómo pueden ser simultáneamente válidos ambos –la reencarnación y el contacto con los muertos. Si tratásemos de combinarlos sólo armaríamos un tremendo lío. Podemos ver eso a partir de los siguientes ejemplos:

 

¿Con quién podríamos estar en contacto? La primera dificultas es identificar la persona con quien estamos en contacto. Si tal persona tiene tras suyo diez diferentes reencarnaciones en la tierra y justo ha pasado al más allá como alguien llamado Mateo, ¿con quién de esas diez personas estamos en contacto?

   Mira la siguiente lista que describe esto. La reencarnación ha sido ordenada cronológicamente –solo los nombres cambian durante sus diferentes vidas. Su última encarnación en este mundo fue con el nombre de Mateo y la primera con el de Aarón: 

 

1. Aarón

2. Adán

3. Ian

4. Walter

5. Ricardo

6. Wayne

7. Santiago

8. Eduardo

9. Guillermo

10. Mateo

 

El principal problema es que si estas diez personas en realidad son solamente una persona, entonces ¿podemos ponernos en contacto con las diez personas o solo con Mateo que fue el último en estar vivo? ¿O es que la misma persona en el más allá tiene diferentes roles de acuerdo a lo que necesita, de modo que a veces es Mateo, a veces Aarón, a veces Ricardo y a veces alguien más?   

   Es extraño que los que creen que están en contacto con personas en el más allá generalmente no se hagan este tipo de preguntas. Ellos siempre creen que están en contacto con aquellas personas que buscan. Sin embargo, como lo ilustra este ejemplo, eso es bastante improbable.

 

¿Y qué si la persona ha reencarnado y ahora está viviendo en la tierra?  Si seguimos con la anterior línea de pensamiento, y consideramos el ejemplo de esa persona que habría reencarnado diez veces, ahora él está de regreso en el mundo como Gary. Esta sería su encarnación número once.

   El problema en este caso es que si nosotros intentamos hacer contacto ahora con una de esas diez personas anteriores a la actual (Aarón, Guillermo, etc., finalizando con Mateo), ¿cómo podríamos tener éxito dado que la persona está ahora en la tierra? Por ejemplo, la arriba mencionada Leslie Flint creía que había estado en contacto con Marilyn Monroe y otra gente famosa, pero, si esas personas hubiesen reencarnado y venido nuevamente al mundo, ¿cómo podría haberse establecido una conexión? ¿No habría sido absolutamente imposible? (Podría haber sucedido si Leslie Flint hubiera contactado a estas personas en la tierra, en sus nuevas encarnaciones.) Por lo tanto, hay grandes problemas si tratamos de juntar estas dos filosofías en una.

 

¿Puede una persona estar en contacto consigo misma? También podemos encontrarnos en la situación en la que Gary, la encarnación número once, quiera contactar una de sus encarnaciones previas. Es totalmente posible que él intente contactarse con una de sus encarnaciones previas, o incluso con todas ellas al mismo tiempo. La pregunta es: ¿Cómo puede ser eso posible, porque esta misma persona ahora está en la tierra y no en el más allá? Esto es un problema con dos lugares: ¿cómo puede alguien estar en dos lugares al mismo tiempo? Podemos ver que eso no puede ser posible.

 

¿Por qué todavía hay gente dentro del círculo? Una idea de la reencarnación es que estamos en un círculo continuo de desarrollo, y que la ley del karma recompensa y castiga de acuerdo con nuestras vidas anteriores. La civilización y la bondad deberían, por ende, aumentar constantemente en el mundo, a medida que nos desarrollamos.

    Este es un problema mayor. El mundo no está yendo hacia algo mejor, sino que está cada vez peor (como dijo Pablo, “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,” 2 Ti 3:1,2). El número de crímenes no está disminuyendo sino aumentando. Por ejemplo, en el pasado no había que llavear las puertas ni usar alarmas contra ladrones en el campo, pero actualmente sí. Y en el siglo pasado experimentamos dos de las guerras más destructivas de la historia, que mataron millones de personas. Si ha habido cierto desarrollo en esta área ha sido solo en armas y tecnología, no en la gente.

   Por el otro lado, si ya hemos reencarnado miles de veces, ¿no debería haber salido ya todo lo malo? Si el karma malo junto con las enfermedades, pobreza y otros sufrimientos siempre es la consecuencia de malas acciones en nuestras vidas previas, ¿no deberíamos todos nosotros haber aprendido ya nuestra lección? Así, ¿por qué todavía estamos ʺen el círculo” y por qué el desarrollo no ha producido un aumento de la bondad si cada uno de nosotros ha tenido miles de chances para aprender de nuestros errores? Hay un aparente conflicto entre ambas posibilidades, y esta es una de las más fuertes objeciones a la reencarnación.

 

Nuestra vida en la tierra y en el más allá. Especialmente la idea occidental de la reencarnación dice que nosotros de vez en cuando pasamos al más allá y pasamos cierto tiempo allí después de nuestra muerte. Usualmente, cuando se trata de la vida en el más allá, en los países occidentales se lo describe como un lugar que está lleno de armonía, paz y amor. Por ejemplo, en el famoso libro Kuolemaa ei ole de Rauni Leena Luukanen se presenta claramente este punto de vista. La siguiente cita es de ese libro (págs. 209, 221), donde la supuesta “abuela” del escritor (en realidad un espíritu falso que aparece como la abuela del escritor) transmite un mensaje del más allá mediante escritura automática. El mensaje se refiere a la vida en el más allá, la que entonces es comparada con la vida en la tierra, un ambiente frío y sin amor:

 

El amor conecta a las personas. No son necesarios palabras, gestos, ni explicaciones. No hay amor físico. Todo el amor es espiritual. La gente se ama los unos a los otros por igual, sin tener en cuenta si son hombres, mujeres, o niños. El verdadero amor es así incluso en la tierra, pero se manifiesta en diferentes formas debido a nuestros cuerpos limitados.

   La gente en la tierra vive un ambiente frío y desamorado. Sin embargo, en la tierra aprendemos, y debemos regresar aquí una y otra vez para aprender la lección del verdadero amor, aprender a vivir de acuerdo a nuestro desarrollo, sirviendo y amando a nuestros vecinos.

(…) En la tierra uno no puede imaginar el amor y la belleza en la otra realidad. Cuando las personas llegan aquí se quedan sorprendidas por los colores, la paz, y la belleza, que no pueden describirse con meras palabras.

 

Sin embargo, si la vida más allá de la muerte es como eso (qué decir de malhechores que murieron sin arrepentirse, que pudieron haber torturado a otros, gente como Hitler, que fue culpable de la muerte de millones), entonces ¿por qué no prevalece la misma atmósfera aquí en la tierra? Si todos hemos estado en el más allá, donde todo es diferente, ¿por qué no sucede lo mismo aquí en la tierra? Esto no debería ser un problema porque se trata de las mismas personas tanto aquí como allí – sólo el lugar es otro.

   Este es otro problema con la reencarnación. ¿Por qué la misma gente vive en estos dos lugares de manera diferente (a veces feliz y a veces miserablemente dependiendo del lugar)? Es un problema igualmente grande dado que no podemos ni siquiera recordar algo de estos intervalos o nuestras vidas previas.

 

¿Por qué nacer en la tierra si eso no es necesario? Especialmente en los países occidentales se enseña que la vida después de la muerte es felicidad, paz y libertad de toda la cadena de cosas materiales (nos hemos referido a ello en el párrafo anterior), y que siempre podemos elegir cuándo reencarnaremos en la tierra, especialmente  “de acuerdo a nuestro desarrollo mental.” Esto puede ser visto, por ejemplo, en el libro Mitä on New Age? (¿Qué es la Nueva Era, de Kati Ojala, p. 22).  El libro afirma que nosotros incluso podemos elegir las condiciones de vida cuando reencarnamos en la tierra.

 

Debido a esto también abandonaremos el astral después de cierto tiempo y regresaremos a un nivel inferior de vibración, dentro de materia física y en una nueva encarnación. Sin embargo, antes de eso elegiremos las circunstancias y el periodo de nuestra futura vida.

   (…) Nosotros elegimos nuestros parientes, amigos, vecinos...

 

Sin embargo, si la vida después de la muerte es completa felicidad y paz, ¿por qué desearíamos reencarnar de nuevo en la tierra? Si sabemos que nos esperan sufrimientos debido al karma malo (por ejemplo, Hitler y muchos otros malhechores), nadie querría reencarnar y volver a la tierra. Más bien pasaríamos “días felices” en el más allá –puesto que somos egoístas- y no volveríamos aquí. Entonces la tierra ciertamente sería completamente desértica y no habría la actual inmensa multitud de personas.

   También es cuestionable que quisiésemos reencarnar aquí debido a nuestro deseo de desarrollo mental. Esto es cuestionable porque quizás el 90 % de la gente ni siquiera piensa en ello. Si esta fuese la razón más importante detrás de nuestra reencarnación, ciertamente ocuparía nuestra mente desde el mismo comienzo, pero ese no es el caso.

   Un problema que aparece especialmente en la visión accidental sobre la reencarnación es que no está en la misma línea que la visión original de Asia. En el oriente, el objetivo es abandonar el círculo, pero ¿por qué querrían reencarnar en la tierra si ya han alcanzado el objetivo? Alcanzarían su objetivo simplemente decidiendo no nacer más en la tierra. En el oriente, no creen en esta posibilidad, y esta visión es nuevamente una de esas contradicciones que aparecen alrededor de la doctrina de la reencarnación.

 

¿Cómo funciona el karma? Si observamos los misterios de la reencarnación, uno de ellos es la ley del karma. De acuerdo con el punto de vista típico, debería funcionar de manera tal que siempre recompensará o castigará a las personas de acuerdo a cómo ellas hubieren vivido en sus vidas pasadas. Si una persona ha hecho cosas malas, o tenido pensamientos malos, el resultado será negativo; por el otro lado, buenos pensamientos resultarán en un desarrollo positivo.

   Sin embargo, el misterio es cómo cualquier ley impersonal puede funcionar así. Ningún poder o ley impersonal puede pensar, saber la diferencia entre las acciones, o incluso recordar algo que hemos hecho – tal como un libro de estatutos no puede hacerlo: uno siempre necesita un ejecutante de la ley, un ser personal; la mera ley no puede hacer eso.

   La ley impersonal tampoco puede hacer ningún plan para nuestras vidas futuras ni determinar las condiciones en las que naceremos y viviremos. Estas actividades siempre requieren una persona, y la ley del karma no es una persona. ¿Cómo puede la simple ley funcionar de la manera arriba mencionada?

   El segundo problema es que si la ley del karma va a recompensarnos y castigarnos de acuerdo a cómo hemos vivido nuestras vidas previas, ¿por qué no podemos recordar nada con respecto a nuestro pasado? Si somos castigados debido a nuestra vida anterior, deberíamos saber también por qué somos castigados. ¿Cuál es la razón de ser de una ley si las causas del castigo no están claras? Este es uno de los misterios y puntos cuestionables respecto a la doctrina de la reencarnación.

 

¿Qué acerca del comienzo? Arriba hemos considerado solamente el karma malo que es creado exclusivamente en esta vida en la tierra. Vimos que la reencarnación significa que volvemos aquí a la tierra una y otra vez, y que nuestras reencarnaciones están basadas en cómo hemos vivido anteriormente. Generalmente se enseña, por lo menos en el oriente, que el karma de las vidas previas determina nuestro destino y nuestro rol en esta vida. Puesto que el karma es el resultado de vidas anteriores, la gente trata de librarse de éste, especialmente en oriente. Su objetivo es liberarse de la reencarnación, de modo que no tengan que reencarnar más en la tierra. Por ejemplo, Buda enseñó que el sendero de ocho partes es uno de los caminos para lograrlo.

   Un aspecto en el que la gente no piensa generalmente es el comienzo. ¿Cómo era el comienzo, cuando nadie había vivido todavía sobre la tierra y no había karma malo debido a vidas anteriores? En algún lugar debe haber un comienzo, sin nada ni nadie sobre la tierra.

   Una buena pregunta es: ¿cuál era el punto inicial? La historia verificable de la humanidad no va más de 5,000 años hacia atrás, cuando se originó la agricultura, la capacidad de escribir, las cerámicas, los edificios y ciudades. Tampoco puede ser que nuestro planeta, la vida que hay en éste, o el sol sean eternos – de otro modo las reservas de energía del sol y por ende la vida sobre la tierra habrían acabado hace mucho tiempo atrás.

   Así, pues, un misterio es ¿cómo se formó el karma malo? ¿Cómo pudo llegar a la tierra?, porque nosotros no tuvimos ninguna vida previa de la cual podríamos haberlo recibido. Se nos quiere hacer creer generalmente que durante esta vida debemos cosechar lo que hemos sembrado en nuestras vidas previas, pero si al comienzo no había vidas previas, ¿cómo puede esta doctrina sobre la ley del karma ser cierta? Precisamente, esto significaría que si en el principio no tendríamos karma malo de vidas previas, en ese entonces ya hubiéramos sido perfectos, y no habría ninguna necesidad del círculo de la reencarnación. Si esto es cierto, entonces ¿cómo se creó el círculo, si sólo el karma malo de nuestras vidas pasadas lo crea y mantiene funcionando? ¿Cuál fue el generador?

   Estos puntos pueden ser explicados por la siguiente cita. Se refiere a cómo el círculo quizás pueda comenzar desde la mitad, pero no toma en consideración el problema del comienzo. El autor de esta descripción debate con monjes budistas:

 

Estaba sentado en el templo budista de Pu-ör-an con un grupo de monjes. La conversación se dirigió a la cuestión de dónde viene el espíritu del hombre. (…) Uno de los monjes me dio una larga y detallada explicación sobre el gran círculo de la vida, que continuamente fluye a lo largo de millones de años, apareciendo en nuevas formas, desarrollando tanto niveles más elevados como más bajos, dependiendo de las acciones individuales. Cuando esta explicación no me satisfizo, uno de los monjes contestó: “El alma ha venido de Buda, de los cielos occidentales.” Entonces le pregunté: “¿De dónde vino Buda, y cómo entró en él el alma de un ser humano?” Hubo nuevamente una larga exposición de los Budas previos y futuros que se sucederán unos a otros luego de un largo periodo, como un círculo sin fin. Como esta respuesta tampoco me satisfizo, les dije: “Vosotros comenzáis de la mitad, y no del comienzo. Ya tenéis un Buda que ha nacido en este mundo, y entonces tenéis a otro Buda listo. Tenéis una persona completa que va a través de su círculo interminable cantidad de veces.” Quería obtener una respuesta clara y corta a mi pregunta: ¿De dónde vino el primer hombre y el primer Buda? ¿Dónde comenzó el gran círculo de desarrollo?

  (…) Ninguno de los monjes me contestó. Todos estaban en silencio. Después de un rato yo dije: “Les diré esto, aunque vosotros no tengáis la misma religión que yo. El comienzo de la vida es Dios. Él no es como vuestros Budas, que como en una serie sin fin se suceden unos a otros en el gran círculo del desarrollo, más Él es eternamente el mismo y es inmutable. Él es el comienzo de todo, y de Él viene el comienzo del espíritu humano.” - No sé si mi respuesta los satisfizo. Sin embargo, tuve la oportunidad de hablarles sobre la fuente de vida y el origen del universo. (2)  

 




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