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Textos de Jari Iivanainen






Echa mano de la vida eterna
(1 Ti 6:12)
















Jesús es el camino, y la verdad, y la vida (Jn 14:6)






 

¡TÚ PUEDES SER SALVO!

 

 

 

¿Has pensado alguna vez sobre la vida eterna? ¿Te has dado cuenta de que puedes ir al cielo y no al infierno? ¿Te has dado cuenta de que puedes tener una vida perfecta y maravillosa en el cielo con Dios, sin tristeza ni sufrimiento, y que todo esto se puede recibir de regalo? Si no has pensado mucho sobre esto, vale la pena que lo pienses a la luz de los siguientes versículos. Ellos muestran la realidad de esta nueva vida y la manera de recibirla. Describen que todas las cosas pueden ser hechas nuevas, y que podemos beber de la fuente de agua viva gratuitamente. La única condición es que queramos y que estemos sedientos:

 

- (Ap 21:3-6) Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

 

NADIE PUEDE SERVIR A DOS SEñORES. Antes de examinar la salvación, es bueno que comprendamos que primero debemos dar toda nuestra vida a Dios. Actualmente existen muchas personas que no son muy cuidadosas con sus estilos de vida. Piensan que bajo la gracia pueden hacer casi todo lo que quieran. Puede que digan, “Dios me perdonará si más tarde me arrepiento,” pero ni siquiera quieren pensar en cambiar su estilo de vida. No prestan atención a lo que escribiera Pablo, “¿no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis…” (1 Co 6:9,10). Del mismo modo, hay varios versículos más con respecto a dar toda nuestra vida a Dios y seguirle. Sólo cuando tenemos esa actitud en nuestro corazón, podemos esperar que las promesas de Dios, también las de vida eterna, sean para nosotros. Dale tu vida a Dios, sin ninguna condición, para que su plan se haga realidad en tu vida:

 

- (Mt 16:25,26) Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

 

-(Lc 14:33) Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

 

- (Lc 16:13) Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

 

¿CÓMO PUEDES RECIBIR VIDA ETERNA? Si personalmente ya estás en ese estado en que quieres volverte a Dios y dejar tus pecados, los siguientes versículos son para ti. Indican cómo la persona que ha estado alejada de Dios puede recibir Su amor y la vida eterna. Es absolutamente simple. Considera lo siguiente:

 

Serás bienvenido. En primer lugar, es importante entender que si te vuelves a Dios, Él te recibirá. El relato del hijo pródigo en el evangelio de Lucas claramente enseña eso: cuando el hijo regresó con su padre, inmediatamente recibió misericordia. Sus pecados, aunque él vivió hundido en ellos, no impidieron que fuera aceptado por su padre. En el momento que vino a su padre, fue recibido. Lo mismo sigue siendo cierto si te vuelves a Dios. Él te dará la bienvenida inmediatamente:

 

- (Lc 15:18-20) Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

 

Vida en Cristo Jesús. El segundo punto importante a entender es que ya se ha abierto un camino a la vida eterna por medio de Jesucristo. La Biblia indica que Jesucristo ha hecho de puente uniendo el abismo entre Dios y el hombre; Él pagó el precio completo por nuestros pecados por medio de su propia sangre y se hizo nuestro Mediador (He 8:6). Solamente por medio de Él podemos recibir el perdón de los pecados y la vida eterna. No necesitamos ganarnos la el perdón ni la vida eterna, podemos recibir esto como un regalo por medio de Jesús. Por eso, vuélvete a Jesús y recibirás perdón y vida eterna porque Él es el único camino al Padre y al reino celestial:

 

- (Juan 14:1-6) No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

 

- (Juan 10:9) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

 

- (Juan 5:40) Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

 

- (Hch 13:38) Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.

 

- (Hch 4:11-12) Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.

12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

 

Recibir.  La tercera cosa es simple: recibir. Dado que la vida eterna puede ser recibida como un regalo por medio del Hijo de Dios, Jesús, hemos de recibirlo en nuestras vidas (simplemente puedes decir, “¡Señor Jesús, ven a mi vida!”). De acuerdo con la Biblia, Él ya está ante la puerta de tu corazón, esperando entrar en tu vida: 

 

- (Ap 3:20) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

 

Si has hecho esto, de acuerdo a las Escrituras Dios te ha adoptado y te ha dado el regalo de la vida eterna. Tienes esto independientemente de lo que sientas en este momento. No fundes la seguridad de tu salvación en tus siempre cambiantes emociones, sino en la Biblia y en Jesucristo, tal como el ancla nunca se arroja dentro sino siempre fuera del barco.

 

- (Juan 1:12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

 

- (1 Jn 5:11-13) Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

 

LA ORACIÓN DE SALVACIÓN: Señor Jesús, vengo a ti. Te confieso que he pecado contra ti y no he vivido de acuerdo a tu voluntad. Pero quiero apartarme de mis pecados y seguirte a ti de todo mi corazón. También creo que mis pecados han sido pagados con tu sacrificio y que he recibido vida eterna por medio tuyo. Te agradezco por la salvación que me has dado. Amén.

 

 

Jari Iivanainen

 

 




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